jueves, 13 de junio de 2013

“Salud Espiritual- 
La más difícil de alcanzar y la que más fácilmente puede ser afectada por las otras, pero es la más fácil de describir: es estar en paz con Dios, cualquiera que sea su idea de él. Es estar en completa armonía. No caer en... difamaciones, insultos y otras tantas cosas que afectan negativamente a otras personas. Es el deseo de ayudar al desamparado, sin poner para él barreras y sacrificios innecesarios. El alma de un mago, debe ser incorruptible. Esa es la Salud Espiritual, lo que se conoce en otras religiones como alcanzar el estado de Iluminación y que algunos insisten en llamar Iwá Pelé“ .
Que la paz de babá Oxala pueda iluminarmos y nos de un dia de tranquilidad y sabiduría a todos.
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Honra a tu ser, libera a cada una de tus luchas, reúne a tus fuerzas de las tormentas de la vida, descansa en los brazos del espíritu."

domingo, 21 de abril de 2013

El padre de Oba le dijo que ya era tiempo de escoger marido, y que tenía que encaminar su vida, pues sus enseñanzas habían sido productivas y que él la quería ver feliz. Xangó y ella se conocieron, y al momento surgió una atracción, un amor majestuoso, profundo. Aunque él vivía con Oyá, una mujer de recia personalidad muy parecida a la de él, Xangó sabía que los atributos, beneficios y cualidades que aportaría Oba a su matrimonio harían del suyo un reino aún más poderoso.Al principio, su unión fue feliz. Xangó dejó sus andanzas con Oyá y se dedicó por entero a Oba. En su palacio se respiraba bondad y tranquilidad. Oba bajaba todas las mañanas al río para encontrarse con su hermana Oxúm, y las dos se contaban sus pequeños secretos, mientras se bañaban en las dulces y cristalinas aguas, con sus pecesitos de colores y sus chinas pelonas. Por momentos, eran como apariciones veladas en el arco iris de las cascadas.
Oyá, desde lejos, las veía y no podía contener la envidia, porque esa mujer tan bella y, por añadidura, hermana suya, había logrado lo que ella nunca había alcanzado con sus encantos y hechicerías: casarse con Xangó. Caviló mucho cómo reconquistar el amor de Xangó, quien con sus recuerdos no la dejaba tranquila. Y acostada bajo un jagüey milenario, tuvo el sueño fatídico de la venganza. En espíritu, se trasladó a la morada de los ikú y los eggun, y, en el desierto cementerio, donde el viento hacía silbar las copas de los árboles y se oían los chirridos estridentes de las aves de rapiña, encontró Oyá la solución para reconquistar el amor perdido y descansó por primera vez en muchos días.
A la mañana siguiente, fue al encuentro de sus hermanas en el río; conversó y se divirtió con ellas, y ganó la confianza de Oba, tan ingenua y dulce. Sin embargo, no engañó a Oxúm, quien, recelosa, alertó a su hermana sobre la extraña conducta de Oyá, pero Oba no le prestó oídos. Con frecuencia, Oyá le daba a Oba recetas de las comidas favoritas de Xangó que la joven, diligentemente, cocinaba para su marido. Hasta un día, en que lo único que tenía Oba era harina de maíz. Oyá le dijo: "No te apures, que vas a resolver como hice yo una vez. Te cortas la oreja, se la preparas con el maíz y la sazonas con todo tipo de hierbas". Ese día, Oyá llevaba puesto un pañuelo de nueve colores que le tapaba las orejas. A Oba, le pareció muy raro, pero en su afán por complacer a su hombre, se apresuró a cortarse la oreja, y preparó con ella un delicioso caldo de maíz. Cuando Oyá vio acercarse a Xangó se convirtió en una centella. En su felicidad sin límites, arrasó con su fuego parte de los bosques.
Al llegar Xangó a su palacio, encontró la mesa lindamente servida, con profusión de flores rojas como la sangre. Abrazó a su mujer y le preguntó qué había de comida, pues traía un hambre atroz. Oba le sirvió su plato favorito, el cual él comió con gusto, aunque sin dejar de observar a su mujer, a quien encontraba distinta. Al percatarse de que Oba llevaba un pañuelo, cosa que nunca usaba, pues a Xangó le encantaban sus trenzas largas y su cabello sedoso, le pidió que se lo quitara. Al verla sin una oreja, tembló de rabia, pues él, perfecto en su belleza, no consentía a su lado a una mujer imperfecta. Oba comprendió entonces el engaño de Oyá. Xangó, echando fuego por los ojos, la abrazó por última vez, y le dijo que ella seria su única y verdadera mujer, pero no tendrían más relaciones, si bien la respetaba por su sacrificio y siempre sería la primera entre todas.
Oba, avergonzada, pero reina entre las reinas, visitó a su padre Oxalá y, mientras caminaba hacia su palacio, sus lágrimas brotaban inconteniblemente, dejando a su rastro un río caudaloso, que arrasaba con todo a su paso, al despeñarse entre rocas y árboles. Los jagüeyes, las ceibas, las palmas y las ácanas se arqueaban para saludar las lágrimas vertidas por el corazón desgarrado de Oba.
Oxalá, al contemplar a Oba que le agradecía cuanto le había otorgado con sus dones divinos, comprendió la traición de Oyá y la gran decepción de Oba, quien no comprendía las falsedades humanas. Por ello, le concedió lo que le pedía su hija: "Quiero irme a donde nadie pueda verme. Quiero la tranquilidad de lo no existente, quiero vivir con los muertos, con los espíritus, con quienes no me puedan hacer ningún daño. El cementerio será, de ahora en lo adelante, mi ilé (casa)".
Agradeció otra vez a su padre y fue a despedirse de su hermana Oxum, quien recibía en su río revuelto el afluente del de las lágrimas de Oba. Las dos hermanas se unieron más que siempre, se formó un gran remolino en el cual Oba se trasladó del mundo de los vivos al mundo de los muertos, y dejó a Oxum, quien en lo adelante seria la única que podría comunicarse con ella, encargada de sus asuntos en la tierra de los Orixas
Oxalá, para que Oba pudiera vivir en paz en su nueva morada, le entregó un puñal de fino acero con empuñadura de madera ricamente adornada en oro, plata y piedras preciosas; un barco pequeño para que se trasladase donde quisiera; una brújula con los cuatro puntos cardinales, de los cuales seria dueña absoluta; una coraza o escudo como protección contra todos los males; una careta para esconderse tras ella y evitar ser molestada; un libro en representación de sus conocimientos y enseñanzas, y una catalina, símbolo del poder divino. Todos ellos estaban hechos de madera de ácana, muy dura, útil contra todos los maleficios y maldiciones. Desde ese momento, los amarres, las brujerías y los conjuros mágicos hechos a través de Oxum  no se desatarían jamás. Oba vivió feliz, pues sabía que ella era la única y verdadera esposa de Xangó y nadie podría ocupar su lugar en el reino de los Orixas.

Oxaña es imperfecto sobre esto hay un pataki que habla de ello,

a pesar de ser creado por un ser perfecto como lo es Dios (Olofin),

Oxaña es imperfecto en su espíritu o esencia espiritual,

de aquí que sea presentado como un orisha lleno de imperfecciones los patakines afirman sus imperfecciones ejemplo el provocado por la ira de xango (oddun Iroso kushe).

Pero la vida y las propias historias revelan el carácter imperfecto no solo de Oxaña sino de muchos orishas porque son vistos con ojos humanos,

por eso todo lo que habita en este mundo es imperfecto

ya que la perfección solo cabe a OLOFIN (Dios),

esto diferencia a Olofin de las demás divinidades y aunque los patakines expresan la imperfección física de oxaña por la ira de xango ( Iroso Kushe )

en la mente primitiva de los yorubas se plasmo como un hombre de figura o apariencia física desforme descrito como una deidad con la cabeza casi más grande que su propio cuerpo,

de un solo ojo porque el otro lo perdió,

con una gran oreja que es sorda y otra pequeña que oye hasta el zumbido más insignificante en el monte,

con una boca grande, un Solo Brazo largo casi inmóvil y un solo pie,

Todas estas imperfecciones tienen su significado.

Representan al propio ser humano globalmente.

La cabeza grande: Significa que por mucha cabeza que tengamos somos una inteligencia limitada. ( Obedi kaka Obedi lele ) el saber y el conocimiento fueron repartidos.

Los ojos: Significa que uno nunca logra verlo todo. ( Iroso melli ) Por mucho que Quieras ver no todo es visible.

Los brazos: Significa que por muy largos que sean no todo esta a nuestro alcance ( Oddi Sa ).

Los pies: Significa que solo podemos por muchos caminos que tengamos por delante tomar uno solo ( Obara Dila ).

Esto resume que Oxaña es la representación de todas las imperfecciones y que en un concepto este establecido como Oxaña significa imperfección humana.


PATAKI DE OXALA -XANGO: POR Q XANGO COME EN GAMELA.


Aquel que viste de blanco,Fue un día a las tierras del viejo OxaláPara llevarlo a la fiesta que hacían en su ciudad.Oxalá era viejo y lento,Por eso Xangó Airá lo llevaba en sus espaldas... Cuando se aproximaban al destino,Vieron la gran pedreira de Xangó,Bien cerca de su gran palacio.Xangó llevó a Oxalufa a la cumbrePara mostrarle desde allí todo su imperio y poderío.Y fue de allá encima que Xangó vióUna bellísima mujer revolviendo una panela...Era Oiá!Era el amalá del rey lo que ella preparaba! Xangó no resistió tamaña tentación...Oiá y amalá! Era demasiado para su glotonería,Después de tanto tiempo por la calle...Xangó perdió la cabeza y disparó camino abajo,Largando a oxalufá en medio de las piedras,Rodando en el polvo, cayendo por lamontaña...Oxalufá se enfureció por tanta falta de respetoY mandó muchos castigosQue cayeron directamente sobre el pueblo de Xangó. Xangó, muy arrepentido,Mandó a todo el pueblo traer agua fresca y paños limpios.Ordenó que bañasen y vistieran a Oxalá.Oxalufá aceptó todas las disculpasY apreció el banquete de caracoles e inhame,Que por días le ofreció el pueblo... Mas Oxalá impuso un castigo eterno a Xangó:Él, que tanto gusta de hartarse con buena comida.Nunca mas podría Xangó comer en plato de loza o porcelana.Nunca mas podría Xangó comer en vasija de cerámica.Xangó sólo puede comer en gamela de madera,Como comen los bichos de la casa y el ganado y como comen los esclavos...

Pataki Xango dueño del Tambor


Ogún y Oxosi deseaban hacer algo que los alegrara y pusiera a todos a bailar, que produjera un sonido agradable, musical, para que llegara hasta el alma de cada cual.

Por eso fueron a ver a Oxaña, en busca de que este les aconsejara cómo fabricar un instrumento que produjera los sonidos que ellos deseaban.

Oxaña, que conoce todos los palos del monte, sus usos y propiedades, les indicó que debían cortar un cedro de regular tamaño y luego ahuecarlo.

Cuando concluyeron el trabajo que les sugiriera Oxaña, Ogún mató un chivo y con el cuero de este animal hizo los parches para el tambor.

Ambos se pusieron a tocarlo, pero no lograban sacarle un sonido agradable.

Xangó, que andaba por allí cerca, atraído por los sonidos de aquel instrumento, llegó hasta donde estaban reunidos y se quedó maravillado con el invento.

–Me dejan probar a mí –dijo con su voz fuerte, pero con cierto temor a que los otros, que lo miraron desconfiados, se negaran.

–Bueno –dijo Oxosi–, yo no tengo inconveniente.

–Ni yo tampoco –agregó Ogún.

Entonces el orixa del rayo y el trueno comenzó a tocar el instrumento con tal maestría que los presentes se pusieron a bailar y mucha gente acudió al llamado del tambor.

Fue tanta la alegría de aquel improvisado por Xangó que a Ogún y a Oxosi se les olvidó reclamarle el tambor y desde día Xangó no lo soltó nunca más.